domingo, 15 de julio de 2007

Desde mi ventana

Desde mi guarida, veo pasar el tiempo, las noches los dìas, transcurren sin esperarme, algo extraño eso del tiempo, me miro me reconozco, me abrazo y por un instante me amo.
Creí que todo esto era un juego, los dìas y la noches no tienen principio ni fin se enlazan sin detenerse, sin dejarme tiempo para sentirlos, en la ciudad el tiempo no se detiene, transcurre cual animal enjaulado, devorándonos.
Tal vez la solución sera huir, para poder vivir con tiempo con espacios con silencios en definitiva para sentir.

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