
En el instante primero de mi conciencia, intuyo amagos de amores marchitos, añoro muertos que van siempre conmigo, huyo de lo cotidiano, busco siempre lo desconocido, me amparo en leyes que rompen y rasgan de otro modo mi vivir no tendría sentido.
En la noche me refugio en momentos intimos vividos y sueño proyectos y olores sentidos, mi alma se arropa en mi sueño perdido.


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