martes, 11 de noviembre de 2008

El jardìn del samurai

A sido mi acompañante durante esta semana, me he mecido en sus paginas, en su sutileza, la lectura perfecta, para mis primeros días de calma.
Hoy me desperté antes de que amaneciera, escuchando los bramidos de este mar profundo, ahora el sol despierta tras la montaña y desde la ventana veo a un hombre acercarse a la orilla con sus pies desnudos, la vida empieza de nuevo, aunque en realidad nunca se paro.
Desde siempre antes del amanecer, para mi fue el momento perfecto, es como sentir el principio de la vida, el nacimiento del día, aquí las nubes tiñen el cielo con extraña belleza.
Punta Brava es un lugar especial, un rompeolas cubierto de sencillas casas, que se acoplan al paisaje y no rompen la belleza del lugar, siempre necesito volver y esta vez me llevare un retrato para que acompañe mi cabecera de sueños, el sonido del mar lo atrapare en mi mente, para que me ayude a vivir, cuando todo se convierta en ruido y pensar que me siento afortunada en poder disfrutar de todo esto sabiendo que siempre puedo volver a compartir mis sueños, en esta casa que siento mía, en esta amistad de siempre, necesaria para mi vida.

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